Para ti, Mi
Herencia
¡LAS PALABRAS!
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Recopilación de
Escritos -
Contenido:
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01. EN
RECUERDO MIO |
3 |
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02.
VIAJE POR LOS CUENTOS |
4 |
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03.
INTRODUCCIÓN SINFÓNICA |
5 |
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04.
¡SIEMPRE HAY UN NUEVO DÍA! |
7 |
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05-
¡PELIGRO! ¿PARA QUÉ ESCRIBIR? |
9 |
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06.
PORQUE ESTOY ENAMORADO |
11 |
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07.
VUELVE LOS OJOS A LA NOCHE |
12 |
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08. EL
DIABLO Y LOS NIÑOS |
13 |
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09.
MUCHO MÁS GRAVE |
14 |
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10. TE
AMO PORQUE… |
16 |
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11. HAY
UN HOMBRE |
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12.
VEGETALES |
18 |
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13.
EJERCICIO |
18 |
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14.
POEMA |
19 |
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15.
PRELUDIO PARA DESNUDAR A UNA MUJER |
20 |
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16.
POEMA DE AMOR |
21 |
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17. LA
ORACIÓN DE LA ABUELITA |
22 |
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18.
RESPUESTA |
23 |
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19.
¡VEN! |
25 |
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20.
TRES VIÑETAS |
25 |
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21. EL
VIAJE DE PARSIFAL |
27 |
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22.
NOCHE FINAL |
28 |
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23.
VOLVERÉ A LA VIDA |
30 |
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24. EL
FANTASMA DE MIS LIBROS |
32 |
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25.
CARTA DE CUMPLEAÑOS |
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26. SER
JOVEN |
37 |
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27. LA
LUNA BEBÉ |
39 |
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28.
CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA |
40 |
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29. DOS
MIRADAS |
41 |
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30.
DÉJAME IMAGINAR |
44 |
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31.
¡QUÉ TRISTEZA OÍRSE SIEMPRE UNO A SI MISMO! |
44 |
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32.
VOLVER A INVENTAR EL MUNDO |
45 |
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33.
Papito: ¿Dónde viven los ángeles? |
47 |
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34.
Papito: ¿Cómo es El cielo? |
49 |
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35.
¡¡¡NO QUIERO SER HUMANO!!! |
51 |
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36. ME
DA MIEDO DEL TIEMPO |
53 |
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37.
ITACA |
54 |
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38.
ELOGIO DEL VIVIR |
55 |
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39.
NAVEGANDO, AL CONTRARIO |
56 |
01. EN RECUERDO MIO...
El Día llegará en que mi cuerpo yacerá
sobre una sábana blanca que cubra cuidadosamente las cuatro esquinas de un
colchón, en un hospital activamente ocupado en atender a vivos y moribundos.
En determinado momento, un médico
comprobará que mi cerebro ha dejado de funcionar y que, definitivamente, mi
vida ha llegado a su término.
Cuando tal cosa ocurra, no intentéis
infundirle a mi cuerpo una vida artificial con ayuda de alguna máquina. Y no digáis
que me hallo en mi lecho de muerte.
Estaré en mi Lecho de Vida, y ved que este mi cuerpo sea retirado para contribuir
a que otros seres humanos hagan una mejor vida.
Dad mis ojos al desdichado que jamás
haya contemplado el amanecer, que no haya visto el rostro de un niño, o, en los
ojos de una mujer, la luz del amor.
Dadle mi corazón a alguna persona a
quien el propio sólo le haya valido interminables días de sufrimiento. Mi sangre dadla al adolescente rescatado de
su automóvil en ruinas, a fin de que pueda vivir hasta ver a sus nietos
retozando a su lado.
Dad mis riñones al enfermo que deba
recurrir a una máquina para vivir de una semana a otra. Para que un niño lisiado pueda llegar a andar,
tomad la totalidad de mis músculos, las fibras y nervios de todo mi cuerpo.
Hurgad en todos los rincones de mi
cerebro. Si es necesario, tomad mis
células y haced que se desarrollen, de modo que algún día un chico sin habla
logre gritar con entusiasmo al ver caer un gol y una muchachita sorda pueda oír
el repiquetear de la lluvia en los cristales de la ventana.
Lo que quede de mi cuerpo entregadlo
al fuego, y lanzad las cenizas al viento para contribuir al crecimiento de las
flores.
Si algo habéis de enterrar, que sean
mis errores, mis flaquezas, y todos mis prejuicios contra mi prójimo.
Dad al diablo mis pecados, entregad mi
alma a Dios.
Si acaso quisiereis recordarme,
hacedlo con una buena obra o diciendo alguna palabra bondadosa a quien tenga
necesidad de vosotros.
Si hacéis todo esto que os pido,
viviré eternamente.
R. N. Tagore.
02. VIAJE POR LOS CUENTOS...
Dame tu mano niño, vámonos juntos por
los caminos de la fantasía. Ajustaré mis
pasos largos a tus pasitos cortos y mi mente de viejo a tu mente de niño; tu
cuerpecito pequeño me servirá de apoyo.
Vámonos juntos por esos caminos que yo
ya había olvidado y que tú aún no conoces
Entraremos por las puertas abiertas de
un libro de viejos cuentos, cuentos que enseñan profunda filosofía y que serán
eternos en la niñez de todos los tiempos...
Rin Rin Renacuajo, el sapito travieso
que en las noches de luna cantaba en el coro de sapos sobre una hojita de loto,
desobedeciendo a su madre la rana, se fue con un mal amigo, ratón parrandero, y
de regreso, por extraviar el camino, el ganso del estanque vecino se lo tragó.
Ratoncito Pérez, el que se robaba los
quesos y no atendía razones, por andar en los techos, cayó en una olla que
hervía. Su espíritu viene en las noches
a comprar dientecitos de niño, para empedrar los caminos de su castillo en la
luna.
Para conquistar un reino, la
Cenicienta tuvo que olvidar su zapatico; algún día, tú también hijo mío,
recordando el cuento, para armonizar el reino de tus sentimientos, deberás
olvidar viejas ideas.
No luches por descubrir la magia de
las palabras que mueven la pesada piedra de la cueva donde Ali-Babá y sus
ladrones esconden sus tesoros. Has de
saber que la fuerza, la virtud que tienen las palabras se las da únicamente la
verdad con que se dicen.
En el bosque oscuro de los nuevos tiempos,
como todo buen caballero, deberás defender a ingenuas caperucitas, para que no
las devoren lobos hambrientos que visten la ropa de la abuelita enferma.
Así como los enanitos buenos
compartieron sus pequeñas cenas con la hermosa Blanca Nieves, tú también, hijo mío,
compartirás la tuya con la pobreza fea que llega a tus portales.
No sigas frotando la milagrosa
lamparita de Aladino, para que venga el Genio Bueno que hace prodigios. Tú tienes una lámpara más poderosa, tu propio
corazón, cuando lo encienden la fe y la esperanza, hará milagros.
Te parecieron muy grandes y veloces
las enormes botas que se puso el malicioso gato para recorrer los campos. Más amplias, más poderosas serán las alas que
puedes darle a tu pensamiento para que recorra el mundo.
Llegaremos cansados de nuestro viaje
por el reino de los cuentos... Te
quedarás dormido... yo cuidaré el
silencio... y en tus sueños seguirás
viajando solo por los caminos de la fantasía.
Correrá la vida, serás hombre, tendrás
problemas. Quiera Dios que encuentres soluciones recordando los cuentos del
abuelo.
FERNANDO JARAMILLO GAVIRIA.
Octubre - 1979
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03. INTRODUCCION SINFONICA
Por los tenebrosos rincones de mi cerebro,
acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía,
esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse
presentar después en la escena del mundo.
Fecunda como el lecho de amor de la miseria,
y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar,
mi musa concibe y pare en tal misterioso santuario de la cabeza, poblándola de
creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me
restan de vida serían suficientes a dar forma.
Y aquí dentro, desnudos y deformes,
revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse
y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de
gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las
entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la
superficie y convertirse al beso del sol en flores y frutos.
Conmigo van, destinados a morir conmigo,
sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de medianoche, que
a la mañana no puede recordarse. En
algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto
de la vida y, agitándose en formidable, aunque silencioso tumulto, buscan en
tropel por donde salir a la luz de entre las tinieblas en que viven. Pero, Ay,
que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que solo puede
salvar la palabra; ¡y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus
esfuerzos!
Mudos, sombríos e impotentes después
de la inútil lucha, vuelven a caer en su antiguo marasmo, tales caen inertes en
los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas amarillas que levantó el
remolino.
Estas sediciones de los rebeldes hijos
de la imaginación explican algunas de mis fiebres; ellas son la causa,
desconocida para la ciencia, de mis excitaciones y abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí,
paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi
cabeza. Así vengo viviendo; pero todas las
cosas tienen un término, y a éstas hay que ponerles punto.
El insomnio y la fantasía siguen y
siguen procreando en monstruoso maridaje.! ¡Sus creaciones, apretadas ya como
las raquíticas plantas de un vivero, pugnan por dilatar su fantástica existencia,
disputándose los átomos de la memoria como el escaso jugo de una tierra
estéril! Necesario es abrir paso a las
aguas profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por
un manantial vivo.
! ¡Andad, pues! Andad y vivid con la única vida que puedo
daros. Mi inteligencia os nutrirá lo
suficiente para que seáis palpables; os vestirá, aunque sea de harapos, lo
bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros
una maravillosa estrofa tejida de frases exquisitas, en la que os pudierais
envolver con orgullo, como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de
conteneros, como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado
perfume. Mas es imposible.
No obstante, necesito descansar; necesito,
del mismo modo que se sangra el cuerpo por cuyas hinchadas venas se precipita
la sangre en pletórico empuje, desahogar el cerebro, insuficiente a contener
tantos absurdos.
Quedad, pues, consignados aquí, como
en la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa, como en los
átomos dispersos de un mundo en embrión que avienta por el aire la muerte,
antes que su creador haya podido pronunciar el Fiat lux que separa la claridad de las sombras.
No quiero que en mis noches sin sueño volvías
a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión, pidiéndome con
gestos y contorsiones que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís,
semejantes a fantasmas sin consistencia.
No quiero que al romperse esta arpa, vieja y cascada ya, se pierdan a la
vez que el instrumento, las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea,
pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este mundo que llevo dentro de la
cabeza. El sentido común, que es la
barrera de los sueños, comienza a flaquear, y las gentes de diversos campos se
mezclan y confunden. Me cuesta trabajo
saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la
imaginación y personajes reales. Mi
memoria clasifica revueltos nombres y fechas de mujeres y días que han muerto,
o han pasado, con los días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándoos de la cabeza de
una vez para siempre.
Si morir
es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte, sin que vengáis a
ser mi pesadilla, maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber
nacido. Id, pues, al mundo a cuyo
contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un
alma que pasó por
Tal vez muy pronto tendré que hacer la
maleta para el gran viaje. De una hora a
otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más
puras. No quiero, cuando esto suceda,
llevar conmigo, como el abigarrado equipaje de un saltimbanqui, el tesoro de
oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los devaneos de mi
cerebro.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER.
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04. ¡SIEMPRE HAY UN NUEVO DIA!
? ¿Qué es lo más
desdichado?
- Le pregunté al
Derviche en las afueras de Teherán -
No encontrarle sentido a la vida
- Me dijo -
? ¿Qué hace el hombre maduro?
Aceptar que todo
termine siendo una monotonía,
pero también goza
la diversidad de las reiteraciones.
El hombre maduro,
ante todo, espera.
Privilegio del
que ha superado la ansiedad.
? ¿A dónde le gusta vivir, Maestro?
Por ahora aquí.
No podemos ser
descorteses con el "Ahora"
y "Aquí"
que nos eligió el
Señor
Sería bueno que
mañana quiera vivir donde esté,
al fin y al cabo,
el mundo está en uno.
? ¿Qué le gusta pensar?
Que siempre habrá
otra oportunidad.
? ¿Qué es lo que más le gusta, Maestro?
Ver como se
renueva la naturaleza
que no pierde
tiempo con la cultura que se le opone,
que hace trampas
para evitarla.
---
Esta es la
canción que más me gusta cantar,
el canto cada
mañana para agradecer la tremenda gentileza
del Señor de
darme la chance de un nuevo día,
es decir, de
empezar de nuevo.
Decir:
Este es un nuevo
día
para empezar de
nuevo
para buscar al
ángel
que nos crece los
sueños
Para cantar...
Para reír...
Para volver a ser
feliz.
Para cantar...
Para reír...
Para volver a ser
feliz.
En este nuevo día
yo dejaré el
espejo
y trataré de ser
por fin un hombre
bueno
De cara al Sol:
caminaré
Y con
volaré.
De cara al Sol:
caminaré
Y con
volaré.
---
Siempre hay un
nuevo día, esto quiere decir que siempre
se puede empezar
de nuevo.
Recuerden que
Aristóteles escribió sus grandes obras
después de los cincuenta
y cinco años.
Que Kant escribió
a los sesenta y
seis años.
Que Darwin
escribió El Origen de las Especies
a los setenta
años
Es más: Moisés
dirigió el Éxodo a los Ochenta años
Tamayo, el amado
Tamayo pintó hasta los noventa y un años
Picasso y Chagall
hasta los noventa y dos años
Siempre se puede
empezar de nuevo, siempre hay un nuevo día,
cada mañana el
Señor espera en nuestro corazón.
Solamente debemos
escucharlo para que el día sea
lo que debe ser:
¡UNA FIESTA!
---
Este es un nuevo
día
¡SI SEÑOR! -
para empezar de
nuevo
para buscar al
ángel
que nos crece los
sueños
Para cantar...
Para reír...
Para volver a ser
feliz.
FACUNDO CABRAL
(Casete No. 7)
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05. ¡PELIGRO!
¿PARA QUE ESCRIBIR?
(Palabras en la presentación del libro
El Desaparecido y otros cuentos en el consulado de Argentina en Medellín)
A veces, cuando la noche se mete por
la ventana del cuarto, cuando algún rayito de luna de barrio se filtra por la
puerta del balcón, uno, lleno de desesperos, sentado a la máquina, buscando palabras,
escucha una voz que pregunta para qué escribir, cuando sería más fácil salir al
mirador a observar la vida en la calle que recrearla en un papel. Y entonces
uno se formula más interrogantes.
¿Para qué poner en escena sueños y
mentiras? ¿Para qué sacar del barro de
las palabras adanes sin paraíso condenados a padecer toda suerte de
infiernos?
¿Para qué poner a hablar fantasmas y
desaparecidos? ¿Para qué construir espacios y gentes de papel? ¿Para qué las
fantasías y los mitos en este mundo asombrosamente concreto y pragmático?
Y otra voz que no es la de uno
contesta que se escribe quizá para exorcizar al diablo que uno lleva adentro,
para cambiar de máscaras, para sufrir más o acaso para tener algún goce
secreto. La voz dice que se escribe tal vez para que alguien lo quiera a uno, o
para que lo odien, para que algún día lo recuerden o, simplemente, para
sumergirse para siempre en los olvidos.
Se escribe -agrega la misteriosa voz- para dar fe de algo, o para decir
que no se tiene fe. Para pertenecer a cualquier memoria o a todas las amnesias.
Es posible que se escriba sólo para nada.
O para creer que se está vivo. O para descreer de todo.
Decía el escritor Desueldo Bufalino que,
de algún modo, escribir representa una culpa: "Tal vez -agregaba-
mancharse las manos de tinta es como manchárselas un poco de sangre; un
escritor nunca es inocente"
El mismo autor, para quien todo libro
impreso es un ataúd, decía igualmente que se escribe para jugar. "La palabra es un juguete. el más serio,
el más fatuo, el más caritativo de los juguetes de adulto". Yo agregaría que también es un juguete indócil,
rabioso, lleno de peligros. Un juguete que, por artes ocultas, puede
transformarse en arma.
Se escribe, -lo gritan muchas
voces- para uno fugarse de su cárcel interior,
para convertirse en un eterno prófugo de sí mismo. Se escribe, en todo caso,
para decir algo (a veces, nada), para decir la verdad de uno que puede ser una
enorme mentira. Para contestar una
llamada. Para ir en contravía por una avenida congestionada y llena de policías
de tránsito. Se escribe tal vez para morir un poco, para ensayar otras muertes
o buscar otras formas de vida.
Prometeo reveló a los hombres el
secreto del fuego y de las cenizas. Es
probable que uno escriba para seguir robándole a los dioses el fuego de la palabra,
que es el elemento que nos iguala a ellos.
Uno, con la noche en la cabeza -Huidobro la llamaba el sombrero de todos
los días-, escribe quizá para turbar el sosiego, o para poder tener, como el
loco de Ferrer y Piazzolla, una banderita de taxi libre en las manos.
Hay voces nocturnas que dicen que se
escribe para ser feliz, aunque la felicidad, creo, es un privilegio de los
tontos. O de los locos. Se escribe para pertenecer al caos y a la incertidumbre,
o para imaginar nuevas utopías. Tal vez
para escapar al hacha del verdugo.
Pienso que uno escribe por una razón:
! ¡PARA GANARSE LA NECESARIA COMPAÑIA DEL SILENCIO!
Reinaldo Spitaletta
Periódico El Colombiano
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06. PORQUE ESTOY ENAMORADO...
" Ahora sé que la misma luz
creció a Moisés y a Rembrandt, ahora sé quién es el dueño de mi pasado confuso,
ahora sé a quién pertenecen todos los que fui, y no inútilmente porque por
ellos estoy aquí, Amada Mía. Ahora sé porqué murieron los que murieron y porqué
cantan las aves, ahora comprendo el dolor de mi madre porque estoy enamorado.
Ahora sé donde quedó mi niñez y como
encontrarla, para qué son tan bellas las cigüeñas y porqué aman a las campanas,
ahora comprendo el poder infinito de las flores y las profundas voces del
silencio, ahora sé que la serpiente es otra maravilla de este maravilloso
mundo, que el pecho es una hoguera
quieta y los ojos un volcán que se prepara a invadirlo todo, que la sombra es
otra forma de la luz y que el recuerdo es una medida del corazón, ahora conozco
los caminos que llevan a la música y los caminos que ésta sugiere porque estoy
enamorado
Ahora sé que amar es tan eterno y que
la muerte es otra forma de este bendito incendio, ahora tengo con quien compartir a Pilke y a Picasso, a Mahler y Lao Tsé, a
Gibrán y San Agustín, al pan y los antiguos egipcios, a Carmina Burana y la
montaña porque estoy enamorado.
Ahora sé que todo es ahora y ahora es
para siempre, que se puede liberar al alma, que darse es crecer y que
el otro es lo mejor de uno, ahora
sé que puedo volar cuando quiera, ahora
sé que estoy vivo porque alguien me espera, ahora sé los secretos del mar y
la ballena, las diversas formas de la verdad y la maravillosa certidumbre de
las bellas mentiras, ahora es mío el
dolor de todos y la alegría de nadie, ahora soy el protagonista del eterno
cuento y ahora que me miras estoy seguro
de saberlo todo porque estoy enamorado
Ahora que dices lo que sin saber
callabas siento en el alma que he vencido al miedo, que Chagall es un poeta porque el color es
una bendita palabra, que todo me
pertenece porque me perteneces, que Lorca era un campanero porque al leértelo
en voz alta oí las mejores campanas de Andalucía, que las golondrinas ya lo dijeron todo, que
es hermosa la estrella que descansa en Colmenar Viejo, cerca de Navacerrada, donde nunca nos prometimos
nada, ahora sé que la tristeza es otra
cosa, además de nadie, que entre
el sueño y la vigilia vive la ensoñación,
el verdadero estado, que no sé
dónde se dividen las cosas, que la lluvia es otra confesión, ahora comprendo que debo comprender aquello
que me desagrada porque estoy enamorado.
Ahora sé que soy bueno y puedo ser
hermoso porque estoy enamorado.
FACUNDO CABRAL
07. VUELVE LOS OJOS A
Tan rara que es la noche, ese tercio
de vida del todo oculto a la vida. En el sueño somos el misterio mismo, un
misterio inmóvil, sordo, bullicioso.
¿Qué parajes son testigos de nuestros
personajes nocturnos, de nuestras aves migratorias, de esas presencias ácidas
que son las pesadillas?
El hombre duerme porque confía
ciegamente en el cosmos. De lo contrario seríamos animales fabulosos,
acechantes, de esos que reposan solamente con un ojo, mientras el otro vigilaba
sombras enemigas. De ahí que cuando Octavio Paz quiere insinuar la noche, se
refiere a ella como una "Blanda
invasión de alas".
La noche como una gran madre nutricia,
como la auténtica "Alma Mater"
cobijadora de sombras. "Laten bajo
su pecho las criaturas -continúa Paz-
Ensimismadas laten y latiendo de si mismas se olvidan y comulgan, al fluir
de las horas entregadas".
Durante las horas del sueño
comprobamos en silencio la pasta de deidad con la que estamos hechos. Es una
fugaz comparecencia ante el tribunal de las esencias, es el ingreso a túneles
sagrados de donde amanecemos perturbados.
Por eso es tan precaria la memoria de los sueños, porque es imposible
ver a Dios en la cara sin volverse loco.
Cada noche descendemos a un infierno privado,
que lo mismo puede ser un paraíso, no importa, el caso es que se trata de
comarcas trascendentes, donde los soles son de la estatura nuestra. Allí desempeñamos papeles teatrales que no
obedecen ni a las leyes físicas ni a los hierros del tiempo y el espacio.
Vagamente realizamos hazañas de cruzados,
sutiles gasas amortajan muertes fugitivas, ardientes amores hurtan una
concreción que pudiera satisfacer al cuerpo
¡Qué grandes
somos por las noches!
Gigantes sin patria, colosos
desterrados, galeotes azotados en las rocas.
Pero también hay purificación en los
sueños. En su "Canción de
Ya se ha fatigado suficientemente la
metáfora del sueño y la muerte. Es una de las cinco fundamentales de que habla
Borges: El sueño como pequeña muerte. Pocos en cambio han celebrado a la aurora
como un nacimiento reeditado. De ahí que el mismo Paz, después de aconsejar “Vuelve los ojos hacia tu más cercana muerte”,
añade: "Vuelve los ojos hacia
tu diario nacimiento".
Tan insoportable como la muerte, nos
es la noche en el sueño, tan atractiva, tan femeninamente cercana e inminente.
Cada noche somos abismo apresurado y cada día emergemos como niños sin Oriente.
La noche es la porción doméstica del único enigma que nos constituye.
ARTURO GUERRERO
Periódico El Colombiano
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08. EL DIABLO Y LOS NIÑOS
Uno de los problemas más agudos de la
pedagogía es el de la manera de enseñarles a los niños la realidad y el
concepto del mal. Los antiguos quisieron ahorrarse la larga autopista del
desciframiento y encontraron el fácil expediente mítico del diablo. El mal,
así, es un señor con patas de cabro, cola y cachos, que anda por el mundo
poniendo tentaciones.
Pero los niños de hoy tienen monstruos
más respetables que el señor de los azufres. Son ogros que aparecen en
televisión y que pueden ser comprados como muñecos en los almacenes de
juguetes.
Hoy, el diablo ha perdido su elegancia
y ha quedado reducido a la desconsoladora condición de ícono de abuelas. Sin
embargo, el mal sigue operando, y es preciso conducir a los infantes hasta su
inquietante presencia, porque de lo contrario se estrellarán en la vida con el mismísimo
diablo.
Es que los niños que se desenvuelven
en ambientes de alegría no cuentan con instalaciones naturales para registrar
el odio, la maledicencia, la traición, la mala fe, la puñalada por la espalda.
Es cierto que ven en la pantalla las hazañas de villanos que protagonizan todas
estas formas de maldad, pero para sus Mentes
de Mantequilla, estas historias luminosas son apenas espectáculo, montaje
teatral para divertir las horas de molicie.
Otra cosa es la vida real. Cuando un
niño un día se ve frente a frente con el mal, se desmorona, entra en pánico, no
logra integrar en su inocencia el salivazo de la violencia multiforme. De ahí
que sea necesario prepararlos para estos primeros naufragios.
Un adelanto podría ser el de
encaminarlos por la vía de la comprensión de la condición humana. Un hombre no es un hombre, es una sumatoria
de pasados, de circunstancias, es una resultante de vectores. Todo
comportamiento tiene su explicación en un enigma, que ni siquiera el
protagonista es capaz de vislumbrar.
Un hombre malo es un punto de llegada,
no un punto de partida. Para llegar al asesino, al insultante, al salteador, es
preciso indagar el hilo conductor que viene de Caín. El oprobio tiene vida
milenaria y su herencia atraviesa la triste historia del transeúnte que viola
nuestro paso. Nadie inventa la perfidia, esta es una moneda con circulación
antigua y extendida.
Si el niño aprende a remontar el curso
aciago de los males, sabrá que no existen malos, sino males. Que la naturaleza
es sabia, pero la historia es libre y, por lo tanto, pervertible. Que lo primero que requiere un homicida es comprensión,
y que nadie adivina fácilmente los zigzagueantes caminos de la vida.
El mal es un enigma, como el amor y
como la muerte, por eso el diablo era el más bello de los ángeles. Pero en la
penumbra es posible distinguir el orden, el secreto por donde toda la fuerza se
transforma en canto.
Es de niños confiar en la sabiduría
del caos, y es de pedagogos abrir el horizonte de la duda. Unos y otros suelen
acceder al umbral de los afectos, donde se disuelven los espantos.
ARTURO GUERRERO
Periódico El Colombiano
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09. MUCHO MAS GRAVE
Todas las parcelas de mi vida tienen
algo tuyo
y eso en verdad no es nada
extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo
Sin embargo, hay algo que quisiera aclararte:
Cuando digo todas las parcelas
no me refiero a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya
encontrarte
y carajo perderte
y volverte a encontrar
y ojalá nada más
No me refiero a que de pronto digas
voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta:
bueno llorá
y que un lindo aguacero nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol
Ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo
de tu más reciente desesperación
No,
la cosa es muchísimo más grave
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce
cataclismo
también estás reescribiendo mi
infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas
y solemnes
y los solemnes adultos las celebran
y vos en cambio sabes que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi
adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado
de recelos
y vos sabes en cambio extraer de ese
páramo
mi germen de alegría y regarlo
mirándolo
Quiero decir que estás sacudiendo mi
juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en
sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su
sombra
y vos en cambio sabes estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas
secas
y quede la armazón de mi verdad sin
proezas
Quiero decir que estás abrazando mi
madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y
nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida
Como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con éstas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero
Porque gracias a vos he descubierto
(Dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y
generosa
que se ilumina y oscurece
según venga la vida
Una bahía donde los barcos
llegan y se van
Llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van
pero vos,
por favor:
No te vayas.
MARIO BENEDETTI
10. TE AMO PORQUE...
Gracias a tí mis manos se convierten
en suave piel que te acaricia,
mis ojos se transforman en gotas
que se refugian en el mar tranquilo
de tus ojos...
Mis labios son pétalos
que se confunden con los tuyos,
mi piel es agua mansa
que resbala por tu piel, y mi vida,
mi vida es tan sólo una prolongación
de tu vida...
Gracias a tí, la palabra mujer
adquirió significado, el término amor,
tomó forma y la palabra hombre
dejó de ser un sueño.
Gracias a tí encontré el camino
que siempre había buscado, aprendí
la hermosa comunicación de las miradas
y entendí que más importancia tiene
un beso furtivo al despedirnos
que un valioso regalo de compromiso.
Gracias a tí es bello ver
el nacimiento de un día, es placentero
observar cómo el tiempo no existe
cuando estás en mi mente, es hermoso
el atardecer que te tengo y es tediosa
la noche fría que me aparta de tus
brazos.
Gracias a tí, la palabra futuro
¡Existe!
ZBBL
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11. HAY UN HOMBRE...
...Hay un hombre que hace vibrar mi
cuerpo, acelerar mi pulso, estremecer mi ser y provocar en mí, las más bellas y
dulces sensaciones cuando lo espero, cuando lo oigo al teléfono o cuando lo
traigo a mi mente y revivo los dulces momentos que me da.
Ese hombre es mi ídolo. Es inteligente,
tierno, dulce, elegante... No sabría decir que es lo más bello de él: us ojos claros, brillantes, expresivos, o el
óvalo perfecto de su cara, o sus suaves y delicadas manos que hacen maravillas.
Su cuerpo es atlético, que provoca sin querer.
Ese hombre que besa entregándolo todo
mientras cierra sus ojos, que abraza como fuego, tiene la particularidad de la
madurez.
Para el amor es esclavo, pero libre
como gaviota y como el viento. Tiene una
filosofía de la vida clara y profunda.
Ese hombre que es vida y claridad, es
aquel por quien siempre esperé desde el comienzo de los tiempos y por quien me
obsesiona ser inmortal para tenerlo por siempre a mi lado.
Hombre: Te quiero, Te adoro, Te deseo.
Esa palabra hombre, te define en toda
su inmensidad.
ZBBL
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12. VEGETALES
Estamos en el bosque,
Amor Mío,
en la espesura de los años
vividos duramente
bajo la tiranía de las frondas,
en situación de seres vegetales.
Entre tú y yo el silencio
se mueve apenas,
su involuntaria brisa comunica los
troncos
y, sin palabras, las raíces
inician la aventura
de la espera anhelante: pasa
por nuestro sueño un leñador amigo
desbrozando la noche,
abriendo para siempre el camino del
alba
CARLOS SAHAGUN
(España)
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13. EJERCICIO
Frente al espejo de las abluciones
matinales
el habitual espejo
de los pensamientos dispersos
empezar el día recobrándose
a solas
mirando las partes de adentro
los confusos sentidos que despiertan
cada uno a su manera rutinaria
y secular en intensidades mecánicas
atento al resistente corazón
mirando también
la sombra de la sombra dejada atrás
y la mañana clareando en la mente
débil luz en el día aún a oscuras
promesa de soleo
para empezar algo
con la vacilante alegría
de creer que se puede empezar algo
en un acto afortunado
enriquecido por lo que se perdió ayer.
JUAN LISCANO
(Venezuela)
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14 POEMA
Nuestro amor no está en nuestros
respectivos
y castos genitales, nuestro amor
tampoco en nuestra boca, ni en las
manos;
todo nuestro amor guárdese con pálpito
bajo la sangre pura de los ojos.
Mi amor; Tu amor; esperan que la
muerte
se robe los huesos, el diente y la
uña,
esperan que en el valle solamente
tus ojos y mis ojos queden juntos,
mirándose ya fuera de sus órbitas,
más bien como dos astros, como uno.
CARLOS GERMAN BELLI
(Perú)
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15. PRELUDIO
PARA DESNUDAR
A UNA MUJER
Que esté de preferencia, muy vestida
Por eso es importante que las medias
sigan cada contorno de sus muslos; que
disfruten
la pericia, el estilo del tornero
que supo darles curva de manzana,
maduración de fruto al punto de caída.
Goza de la tela perfumada
encima de los jabones y los ríos
Acaríciala encima: Su vestido
es la piel que ha elegido para darte.
Primero las caderas:
es la estación donde mejor preparas
el viaje y sus sorpresas. Cierra los
ojos.
Ya has pasado el estrecho peligroso
que los manuales llaman la cintura
y tus manos se cierran en los pechos;
cómo saben mirar, las ciegas sabias;
el encaje barroco de la cárcel
que apenas aprisiona dos venados
encendidos al ritmo de la sangre.
Si los broches y el tiempo lo
permiten,
anula esa defensa: mientras miras a sus ojos
deslízale el sostén. Y si protesta
es tiempo de estrecharla.
Acércala a tu boca; y en su oído
dile de las palabras que son mutuas.
En un ritmo creciente pero lento,
trabaja con los cierres, las hebillas,
los bastiones postreros de la plaza.
Aléjate y admírala: Es un fruto
que pronto será parte de tu cuerpo
y tu sed de morderla es tan urgente
como la del fruto que anhela ser
comido...
VICENTE QUIRARTE
(México)
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16. POEMA DE
AMOR.
Podría perfectamente suprimirte de mi
vida
no contestar tus llamadas,
no abrirte la puerta de la casa.
No pensarte. No desearte.
No buscarte en ningún lugar común
y no volver a verte.
Circular por las calles por donde sé
que no pasas...
Eliminar de mi memoria cada instante
que hemos compartido,
cada recuerdo de tu recuerdo.
Olvidar tu cara hasta ser capaz
de no reconocerte
Responder con evasivas cuando me
pregunten por tí
y hacer como si no hubieras
existido nunca
Pero...
¡TE AMO!
DARIO JARAMILLO AGUDELO
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17. LA ORACION DE
LA ABUELITA.
Por los caminos diferentes va
retornando la gente a la ciudad: Los
niños con sus juguetes nuevos... los mayores con sus sueños realizados o con
sus ilusiones rotas...
Mes de Enero, mes del regreso, mes de
los recuerdos.
Vieja casa de campo de corredores amplios,
con ladrillos grandes, gastados por los pasos de generaciones que se fueron.
Arboleda de mangos centenarios en el
esplendor de la cosecha, aletear de pájaros multicolores que llegaron temprano
a disputarse las frutas maduras.
La abuela peina sus cabellos canos,
sentada en una tarima vestida con ropón de flores; alrededor los nietos que
madrugamos porque el día nos parece corto.
Antes de partir hay que rezar la
oración de la mañana que la abuela desgrana con su voz serena:
"Esclarece la aurora el bello cielo,
otro día de vida! ¡Oh Dios! que nos das,
gracias a Vos creador del Universo,
o Padre Nuestro que en el cielo estáis."
Nuestras voces unimos al concierto
que el universo eleva en vuestro loor.
de los astros, la tierra, el mar profundo,
tierno Padre, magnífico Hacedor"
Conservad nuestras almas sin pecado
a nuestros cuerpos dad fuerza y salud,
a nuestra mente iluminado piadoso
con un rayo benéfico de luz"
Por nuestra amada patria os suplicamos,
por
por nuestros caros padres y familia,
porque dichosos los hagáis, Señor."
- Un mango cae a picotazos.... Los
pájaros callan un momento... -
"En Vuestro Santo Nombre comenzamos
este día de vida que nos dais,
haced que lo acabemos santamente,
Oh Padre Nuestro que en el cielo estáis."
Ha pasado el tiempo, la casa ya no existe,
los viejos mangos cayeron a golpes de hacha...
Pero en los amaneceres claros de mi vida,
la voz del recuerdo todavía repite en mi memoria, las palabras lentas de la oración,
como si fueran cuentas de un rosario que tejió la aurora con gotas de rocío:
"En Vuestro Santo Nombre comenzamos
este día de vida que nos dais,
haced que lo acabemos santamente,
Oh Padre Nuestro que en el cielo estáis."
Diciembre 30 de 1859 -
(Recuerdo de la finca "
FERNANDO
JARAMILLO GAVIRIA
Enero 1 de 1980
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18. RESPUESTA
Quisiera que tu me entendieras sin
palabras
Sin palabras hablarte, lo mismo que se
habla mi gente.
Que tú me entendieras sin palabras.
Como entiendo yo al mar
o a la brisa enredada en un álamo
verde.
Me preguntas amigo y no sé que
respuesta he de darte.
Hace ya mucho aprendí, hondas razones
que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis
ojos el sol invisible.
la pasión con que dora la tierra sus
frutos calientes.
Me preguntas amigo, y no sé qué
respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la
luz que me envuelve.
Yo quisiera que tu la sintieras
también inundándote el alma
Yo quisiera que, a tí en lo más hondo,
también te quemara y te hiriese.
Criatura de alegría también quisiera
que fueses.
Criatura que llega por fin a vencer
en la tristeza y la muerte
Si ahora yo te dijese,
que había que andar por ciudades
perdidas
y llorar en sus calles oscuras
sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus
sueños oscuros,
y sentirse hecho de aire y de nube
y de hierba muy verde...
Si ahora yo te dijese,
que es tu vida esa roca que rompe la
ola,
la flor misma que vibra y se llena de
azul
bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo
nocturno
llevando una antorcha
aquel niño que azota la mar con su
mano inocente...
Si yo te dijera esas cosas amigo,
¿Qué fuego pondría en mi boca?
¿Qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores,
contactos, sonidos
¿Cómo saber que me entiendes
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus
hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre
vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar
en tu oscura tristeza
la lumbre celeste?
SIN PALABRAS, Amigo.
Tenía que ser sin palabras,
como tú me entendieses.
JOSE HIERRO.
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19. ¡VEN!
Comparte tu sueño,
Compañero
¡Ven!
Acerquémonos al ocio,
Socio.
¡Ven!
Convérsame de nada,
Camarada
¡Ven!
Siéntate cerquita,
conmigo, Amigo.
ANGELA BOTERO LOPEZ
¡Animo!
¡Adelante!
El día que necesites,
que quieras hablar,
Ahí voy a estar.
Cocó.
(María del Socorro para Alvaro José)
...queriendo aliviar mi inmensa tristeza...
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20. TRES VIÑETAS
1. EL BALCON.
No es un lugar de la casa para sembrar
enredaderas ni para que florezcan las bifloras y se refresquen las palmeras de
jardín. Tampoco es una suerte de comedor de los pájaros cuando la dueña del
hogar pone un banano pelado y rocía alpiste para llamarlos.
Creo que tampoco es una puerta para
que el cielo entre en la sala y se siente a esperar en un sofá. Ni siquiera es
el espacio ideal para una mecedora, en la cual pueda descasar su vejez el abuelo,
ni una parte de la arquitectura doméstica que sirve para que vos, estando un
poco en la calle, pero sin estarlo del todo, leás un libro.
El balcón no es para pararse (o
sentarse) a observar el asfalto, ni para ver caminar a las muchachas, ni para
apoyar los codos en su pasamanos. No se usa para arrojar palomas al vuelo ni
para fumar un cigarrillo mientras se piensa en cómo seducir a la vecina
No es para colgar jaulas de canarios
ni es apropiado para extender redes y orear sábanas ni otras ropas
Tal vez puede ser una buena tribuna
para ver transcurrir la procesión, o la ambulancia que grita, o el niño que
juega a la pelota...
Pero, en rigor, el balcón es para que
ella, bañada de luna, salga a escuchar mi serenata.
2. EL PATIO
Una casa sin patio es como una ciudad
sin cielo. El patio, con esos alambres destemplados para secar la ropa, se me
parece a veces a una guitarra de inverosímil forma. Encuentro en él la
posibilidad de la música que me viene del vecindario.
Sus cuatro paredes no me dan la
sensación de encerramiento porque, arriba, está el infinito, con sus nubes que pasan,
con una golondrina que lo atraviesa.
A veces saco una sillita y me siento a
conversar con el ladrillo, con el granito de su baldosa vitrificada. El patio
me cuenta historias, algunas poco interesantes, como la del agua que corre y se
precipita por el sumidero, con sonidos de ahogados sin nombre, con el rumor de
un lejano naufragio...
Otras, en cambio, me estremecen porque
se refieren a la ansiedad que él tiene de convertirse en una pieza adicional,
debido a que la casa ya se ha quedado pequeña y los hijos crecen y se enamoran
y tienen necesidad de un espacio distinto para sus amores y devaneos. O porque
se requiere un cuarto para todos esos objetos que vamos olvidando. Y que estorban.
Entonces me produce su situación de temporalidad,
de transeúnte, un espasmo doloroso, y le digo que, por ahora, él y yo, somos
dueños de todo ese cielo que quiere venírsenos encima y que nos saluda todos
los días con sus alas de pájaros y aviones.
3. EL ENTEJADO.
Me gusta el barro en el techo, con su
capacidad eterna para dorarse al sol y dejar deslizar la lluvia. Y esos canales
perfectos y las curvaturas, con un paisaje de altos y bajos relieves, geografía
ondulante como el alma de los hombres.
Lo oigo en ocasiones rechinar, como si
se quemara. Y en las noches escucho su
silencio.
Los gatos a veces se reúnen allá, y
pelean. También les he oído sus rezongos amorosos. Y sus maullidos cuando están aburridos de
tanta soledad, o cuando los asusta la mirada de la luna.
Las tejas tienen también inclinaciones
musicales. Cantan cuando llueve, cancioncitas entristecidas por el viento.
Siempre están cogidas de la mano, unidas como niños que caminan por terrenos
desconocidos. La noche duerme sobre ellas y sueña con estrellas y luciérnagas.
REINALDO SPITALETTA
Periódico El Colombiano
Enero 23 - 1994
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21. EL VIAJE DE PARSIFAL
El auto de Parsifal volaba sobre una
cinta gris, flanqueada de campos de cebada y lejanamente punteada por las
manchas negras de unas vacas estúpidas.
El sol era total y el horizonte rebotaba en una, dos, tres, montañas
duras con postes de electricidad rural.
El equipo de sonido retumbaba con los acordes
de la última obra de Richard Wagner, titulada con el mismo nombre del
conductor: Parsifal. Desde que descubrió el origen celta de este nombre y el
destino signado que sus padres le habían puesto en la misma pila bautismal,
Parsifal aprendió a conmoverse frente al arrullo de este drama musical.
Pero le gustaba particularmente
escucharlo a bordo de su bala rodante, como si la velocidad le imprimiera el
sonido un estremecimiento nuevo. Tal vez
el que obligó a Coppola a acompañar con música de Wagner la cabalgata furiosa
de los helicópteros de "Apocalypsis Now".
Esos momentos de vuelo rasante eran
para Parsifal el punto culminante del deseo. Y la máquina que se adosaba
cariñosamente a su anatomía, era el envoltorio materno indispensable para la
función de todos los placeres verdaderamente trascendentales.
Sabía que en el punto de llegada estaría presta la amada,
con una fragancia de cabellos recién pasados por agua y con esos brazos de
delfín hembra dispuestos a disolverlo para siempre en la razón del no sé qué.
Intuía la lujuria de la cena, los pliegues de las
prendas apenas insinuadas, el cuerpo específico del vino; los pasos tenues
hacia la sábana pintada de la noche larga y compasiva.
Al tiempo que sostenía con una mezcla
de ardor y displicencia la lengua amable del acelerador, su imaginación ejercía
un subyugante imperio sobre todos los sentidos. Sorbo a sorbo paladeaba el
deleite de romper el aire con el filo de sus ansias. Y el sillón de mando era
una vez más el escenario de su presencia absoluta sobre el planeta.
Tras tres horas de vía, la soledad se
había sentado finalmente en el puesto del copiloto. Lejos habían quedado los oficios,
los semáforos, los diarios, la corbata.
El mundo era solamente Parsifal, Wagner, el coche y la imagen evanescente
de Ginebra, la amada, que esperaba como todas las Penélope casadas o solteras
de la historia.
La música aportaba el arrobo indispensable para que el
espíritu se colocara a la altura de la piel, la esperanza,
vestida de mujer joven y accesible, era el acicate para el desplazamiento de
ese espíritu hacia la región más transparente.
Pero era la cápsula rodante el elemento catalizador del tiempo y el
espacio. Era el auto la síntesis
presente entre el deseo y la vida que se alejaba. Por eso a Parsifal le gustaba que se alargara
el viaje.
El viaje no era un viaje, era una
vuelta a la semilla, era una especie de psicoanálisis mecánico, una
circunvolución en torno a la maravilla de una vida. Y así, el viaje se alargó
hasta la última curva de los sueños.
ARTURO GUERRERO
Periódico El Colombiano
Marzo 25 de 1994.
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22. NOCHE FINAL
(Epílogo)
Ya se han roto las ataduras,
sólo la noche me rodea,
me va robando la memoria,
me acuna para que me duerma.
Ahora que ya no la contemplo
para robarle su belleza.
Ahora que siento en mí el cansancio
de nuestras pobres razas viejas.
Ahora que lucho y me rebelo
contra su mansedumbre eterna
y me acuerdo de que algún día
fui tan sin tiempo como ella,
¡Qué monólogo desbordado,
qué soliloquio sin respuesta,
qué deseo de renacerme,
de entender y de que me entienda,
de borrar pasado y futuro,
de segar mi memoria entera!
Luego, arrojar al negro pozo
lo que de mí evoca y recuerda:
cojín de nieblas matinales
donde apoyaba la cabeza.
Repetimos las mismas cosas,
recorremos aquellas sendas
por donde todos los humanos
dejaron gritos, ecos, huellas.
Son las palabras angustiadas
que un día oyó al nacer la tierra:
"Húmedo beso, vida, muerte,
nada importa, me voy y quedas,
ayer desnudos en el campo
y hoy se caen solas las cerezas"
Palabras viejas y cansadas
que nosotros creímos nuevas,
recién nacidas para el canto,
para una dicha siempre nuestra.
Y la noche me va matando,
me acuna para que me duerma.
En cada instante mío pone
siglos de luna, alta y sangrienta.
Nada me importa que yo siembre
y otros cojan la cosecha
Pero morirme sin rebelarme,
someterme sin resistencia,
ser por los siglos de los siglos
sólo luz o sólo tinieblas,
irme cegando de hermosura
hasta dejar de ser materia,
aunque mi premio sea un día
mirar por dentro las estrellas...
Hoja de chopo, onda de río,
sangre mezclada con la tierra.
Y que mi forma sea el barro
que una mano mortal modela.
Niño que juega desnudito,
mínima brizna de la hierba
todos los peces de los mares,
los animales de la tierra.
Saber que vivo y palpito,
que me enloquezco en la carrera,
que nado mares y anchos ríos,
que escalo cimas, salto cercas,
que desde el fondo de las noches
hay pesadumbre que me acecha.
Sentir en mí todos los soles,
todos los gozos y las penas,
todos los vientos que me mueven,
los dolores que de mí hacen presa...
Sentir por fin, llegar el alba,
su melodía limpia y fresca,
y barrernos las sombras turbias
que oscurecen nuestras cabezas,
y beber las lejanas brisas
que nos alejan de la tierra
maniatados y adormecidos,
sin saber a dónde nos llevan...
JOSE HIERRO.
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23. VOLVERE A
"La materia tiende con fuerza irresistible a reincorporarse
a la materia para no romper el ciclo, pero el espíritu, por todos los caminos
busca a Dios".
Creo en la continuidad de la vida.
Por amor, no me entierren en un
cementerio urbano, quiero descansar en medio de los seres y las cosas que tanto
amé.
Conozco un sitio en la carretera del norte,
a la orilla del camino, donde parece que las piedras se asoman al abismo para
mirar el paisaje.
Quiero una tumba humilde, en la tierra,
sin mi nombre, porque hasta el nombre que nos dieron nuestros padres, debemos
dejárselo a los vivos.
Quiero una tosca cruz de hierro y un
letrero:
"Compañero, un Padre Nuestro, por amor, y que Dios
oriente tu camino".
En este sitio atrae el panorama:
Horizontes abiertos, abismos profundos y montañas lejanas... azules... que se funden con el cielo coronadas de
neblina.
Volveré a la vida cuando este cuerpo viejo,
carcomido por los años, sirva de abono a las pequeñas hierbas y a los árboles.
Volveré a la vida en las hojitas tiernas,
pequeñas toldas verdes, albergue de las arañas y los grillos, que se embriagan
con las gotas de rocío.
Quiero convertirme en savia y correr
por los troncos de los árboles, hasta las más delgadas ramas, para despertar
las flores. Ver otra vez el paisaje de
esos millones de pequeños ojos que son las estomas de las hojas.
Me gusta este sitio arisco que azota
el viento y golpean los aguaceros. Está
muy lejos de las mujeres que amé, pero pueden, cuando quieran, por amor,
mandarme un beso sobre las alas de una oración."
FERNANDO JARAMILLO GAVIRIA
Agosto de 1971.
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24. EL FANTASMA
DE MIS LIBROS.
Todo comenzó porque una noche no se
quiso ir a dormir a la hora que todos lo hacían y se quedó en la oscura
biblioteca de la casa, su lugar preferido.
Entonces se dio cuenta que en el
rincón del húmedo recinto de madera atiborrado de libros, iba tomando forma una
sombra. Era alta, sin rostro, difusa y estaba allí...
Por fin se atrevió a preguntar:
¿Quién eres, ¿qué haces aquí?
La sombra se acercó, cuidándose de no
asustar a esa criatura pequeña, delgada, frágil, triste y ansiosa que lo
interrogaba.
Soy yo, dijo. Siempre he estado aquí. Dio
una vuelta y continuó acariciando el lomo de los libros, ignorándola por
completo.
No tengo sueño...
¿Me acompañas?
- No puedo, le contestó la
sombra. Soy un fantasma y los fantasmas
asustamos, no acompañamos.
No me asustas, dijo la pequeña. Además,
me gusta tu voz. Quédate un rato conmigo.
El rostro de la sombra comenzó a
definirse y dejó ver una sonrisa. Empezó entonces a hablarle de los personajes
que permanecían congelados en esos libros. Mientras le hablaba de héroes,
villanos y lugares mágicos, ella se quedó dormida.
Cuando llegó el amanecer todo estaba
en silencio. El polvo de los libros no tenía ninguna huella, como si nadie los
hubiera tomado, como si nadie los hubiera acariciado.
Pasó el día muy inquieto. Quería que
se acabara rápido para volver a ver a su fantasma.
Por fin llegó la oscuridad. Nuevamente
se negó a acostarse temprano. Esperó a que todos se durmieran y bajó
rápidamente a la biblioteca. Allí estaba, como la noche anterior, la sombra.
Jugueteaba metiéndose entre las hojas
de los libros. Saltaba de uno a otro; salía riendo, luego pasaba a otro y de
éste salía llorando. Volvía a deslizarse entre las hojas y se confundía con
ellas.
Esta vez la pequeña no dijo nada.
Recostada en un viejo sillón de cuero, abrazando las piernas contra su pecho,
con sus grandes ojos negros, seguía atentamente cada uno de los movimientos de
la sombra.
De pronto se detuvo.
- Ah, otra vez aquí, dijo el fantasma
realmente enfadado. ¿Por qué no te vas a dormir?
No atropelles mi espacio, no te metas
en mi mundo. Vete a dormir, no interrumpas mis noches, son mías. El día es de
ustedes, pero las noches son mías. Vete
a dormir. Si no lo haces voy a asustarte....
Y comenzó a acercársele.
Ella se reacomodó en el sillón y con
firmeza le contestó:
- No, no me voy. Sigue tú con tus
cosas. Yo sólo quiero mirarte. No te preocupes, sigue, sigue en tus libros.
El fantasma entonces se quedó quieto
en su rincón, sin moverse más.
El sueño nuevamente le ganó y se quedó
dormida. Despertó con el cuerpo maltratado y adolorido. El día brillaba
llenándolo todo, sacando de la biblioteca a su fantasma.
Otro largo día, lleno de ruido, de
gente, de carros, de muros, de compromisos.
Cada minuto que pasaba se le hacía eterno. Parecía que el tiempo se
empeñara en correr lento, dilatándole la llegada de su anhelada noche, era lo
único que le interesaba. Por fin llegó, y con ella, su fantasma.
Poco a poco se fue acostumbrando a su
presencia. Ya no le importaba reír o llorar delante de ella, mientras saltaba
entre uno y otro libro. De pronto se detenía en alguno y lo llenaba todo, daba vueltas,
se estiraba, se encogía, lo apretaba y eran tan intensos sus movimientos que
libro y fantasma terminaban siendo un solo ser, mezcla de hojas, cartones y
sombras.
Ella lo observaba siempre en silencio.
A veces se contagiaba con su risa. En otras ocasiones comenzaban a rodar
lágrimas por sus mejillas cuando escuchaba sollozar al fantasma. Y como todas las noches, terminaba dormida.
Su familia comenzó a preocuparse
porque llevaba ya varios meses durmiendo en la biblioteca. Llegó a tal punto la situación que le
prohibieron entrar a ella. Como no les
hizo caso, optaron por cerrar con llave la puerta.
Fue una noche terrible, no hizo más
que llorar y dar vueltas en la cama. El
día perdió su encanto. Ya no tenía que
vivirlo rápido, ya no tenía que gastarlo de prisa para encontrarse con su
fantasma. Pasaron las horas y llegó la
noche. Al entrar a su casa pasó por la
biblioteca, pero seguía cerrada. Subió a su cuarto y comenzó a recordar al
fantasma.
De pronto escuchó una voz que le era
familiar.
- ¿Por qué no fuiste anoche?
- No me dejan, ¿no ves que cerraron la
puerta con llave?
Pero, ¿Por qué no subes tú?
- ¿Y qué haría yo en tu cuarto? No tienes libros, no están sus personajes, ¿Con
qué me voy a entretener?
- No te preocupes, sube... ya veremos
qué hacemos.
La voz se silenció. Al momento la
sombra comenzó a aparecer en un rincón del cuarto.
- Haz como si yo fuera un libro, le
dijo la pequeña acercándosele.
- Juega conmigo, insistió.
Al principio el fantasma se negó, pero
le rogó tanto que entonces comenzó a meterse entre su cabello, luego
tímidamente se deslizó por su rostro y su pecho, continuó mezclándose entre sus
brazos, sus piernas... para terminar llenando todo su cuerpo, hasta fundirse en
ella.
Y así una noche tras otra se iban
acompañando y sintiendo más. Ella no tuvo necesidad de bajar y el fantasma dejó
de añorar sus libros.
Pero las noches eran muy cortas y en
el día se sentía muy sola.
- Tenemos que hacer algo para que
puedas estar más tiempo conmigo, le dijo una noche.
- Es imposible, afirmó el fantasma. No
soy de tu mundo, me daña la luz, el ruido me paraliza, la gente me asusta, los
libros afuera son fríos y.tu gente, esa gente que tiene hipotecadas tus horas
no entenderían mi presencia.
- Es que estoy muy cansada. No duermo
en las noches, no rindo en el día.
Además, me siento sola, no me puedes acompañar a ningún lado, no puedo
estar contigo sino en la oscuridad, de verdad... estoy muy cansada.
El fantasma no lo escuchó todo, se
bajó a la biblioteca y se perdió en un libro de Balzac.
Pasaron varios días sin verse. Una
noche, mientras el fantasma deambulaba por las páginas de Tolkien, se encontró
con Gandalf el mago. Con gran tristeza le contó su pena y le suplicó que le
permitiera tener cuerpo, tener rostro, ocupar un espacio real. El mago lo vio
tan angustiado que accedió a su petición.
El fantasma se tornó de carne y hueso,
como alguien del montón. Salió rápido saltando por la ventana de la biblioteca
y se paró frente a la casa para esperar a que ella saliera.
Cuando por fin salió, corrió hacia
ella con los brazos extendidos. Asustada por la presencia del extraño que se
acercaba intentó devolverse a su casa y el fantasma comenzó a reír. Esa risa le
era conocida y se detuvo.
- No te asusté tanto siendo un fantasma,
no me digas que lo haré ahora que soy como tú y tu gente.
- Al escucharlo se sintió feliz, se le
colgó del cuello y lo apretó con toda su fuerza.
El fantasma intentó cubrirla toda, llenándose de ella,
pero ahora no podía, el espacio impone límites
De pronto se sintieron lejanos...
¡Había tanta piel de por medio...!
Pasaron los días y poco a poco todo se
convirtió en rutina. Sin darse cuenta se fue alejando de su fantasma, ahora con
cuerpo, con forma, real. Ahora igual a los demás.
No podía entrar a su cuarto. El día
estaba lleno de trabajo, de compromisos que anestesiaban por completo sus
sentimientos. En las noches era poco el tiempo que podían estar juntos y cuando
lo estaban, todo su contacto era distante y frío.
Un día al salir de su casa por la
mañana no vio al fantasma esperándola, tampoco apareció en el trabajo, o llegó
ninguna tarjeta, ni recibió sus llamadas.
En la tarde bajó ansiosa a la
biblioteca. Se sentó en el viejo sillón de cuero, cogió sus piernas, las abrazó
contra su pecho y esperó a que llegara la oscuridad. Pero en toda la noche no
apareció la sombra, ni se movió ningún libro.
Dicen quienes la conocieron que todas
las noches siguió bajando a la biblioteca y movía constantemente, con
desesperación, todos los libros.
Una mañana la encontraron allí,
muerta, abrazando un libro, acurrucada en el sillón.
JENNY TAMAYO MONTOYA.
(Ana María para Alvaro José)
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25. CARTA DE
CUMPLEAÑOS.
... Amigo Mío...
Amiga Mía...
Hoy quisiera escribirte una carta muy
original. Diferente en esencia y estilo
a las que he escrito, a lo que te he dicho.
Una carta original, sin desencantos,
sin la más mínima equivocación ni borrón.
Ni una gota de tristeza que humedezca la hoja, ni una nota discordante
desafinando el mensaje.
Que al leerla tu corazón palpite más rápido,
tus ojos brillen más y tus labios sonrían conmovidos. Una carta sencilla, espontánea, que te haga
un poco más feliz y realizado. Sin duda
es mucha pretensión, pero es lo que quisiera porque te quiero mucho.
Quisiera llenar el sobre de flores, de
estrellas, de sonrisas, de palabras significativas que vayan al nivel de tu
bondad.
Quisiera colocar dentro del sobre los
corazones que te aprecian incondicionalmente y que hubiera una fiesta íntima
para celebrar el acontecimiento. Aún más: Quisiera que este recado llegase
precisamente el día de tu cumpleaños, ni antes, ni después. En la hora precisa,
en el día exacto.
¿Me hará quedar
mal el correo?
Para ser original no he comprado
ningún regalo para darte. Las tiendas no
tienen nada nuevo, las tarjetas de cumpleaños no cambian, todo es siempre igual,
repetido.
Por eso he resuelto darte algo que
nadie más puede dar, porque no está en un almacén,
¡Porque no cabe en
una tarjeta!
Mi regalo de cumpleaños es lo que
tengo de más precioso porque es un poco de mí mismo. Es una llavecita especial que abre el cofre
interior donde se encuentra lo que hay de más puro, verdadero, sagrado y
personal...
Esa llavecita no es de oro, pero tiene
un valor inmenso porque va unida a la voluntad de hacer sólo el bien, ayudar,
no perturbar nunca. Si quieres, puedes llamarla de Amistad.
Que esta felicidad que te auguro te
acompañe siempre. Que sea todavía mayor
cuando juntos agradecemos al Padre por tu existencia recordando el día en que
naciste
¡Qué bueno que
existes!
Qué bueno que eres tan importante para
mí y qué maravilloso el bien que plantas a lo largo de tu camino.
Bendito sea Dios
por todo, por el don de tu vida.
En el cielo cosecharás un día las
sonrisas que hiciste florecer con profusión aquí en la tierra. Recibe mi
abrazo, mis oraciones y mi inmensa gratitud. Si no existieras habría un vacío
en la tierra, en el mundo, en la vida, en el tiempo y en la eternidad.
Estoy seguro que Dios firma,
sonriendo, todo lo que termino de decirte...
ROQUE SCHNEIDER.
(María Patricia para Álvaro José)
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26. SER JOVEN.
Ser joven.
¿Y a quién no le gusta permanecer
joven?
Ser joven es amar la vida, cantar a la
vida, abrazar la vida, perdonando hasta las pedradas que la vida nos lanza.
Ser joven es tener altibajos,
entusiasmos y desalientos. Es vibrar con
los momentos buenos y pasar sobre lo que nos oprime, con una sonrisa que acalle
los percances.
Ser joven es tener piedad de los débiles,
no tener vergüenza de hacer la señal de la cruz en público, tararear una
canción en el bus.
Ser joven es escribir un diario,
escribir poemas de amor y remitirlos al enamorado o enamorada con firma propia.
Ser joven es ser abierto para lo nuevo,
respetando lo inmutable, lo perenne de los siglos anteriores.
Ser joven es compadecerse del que sufre,
con el deseo inmenso de hacer el milagro de la curación, de restituir la salud
a quienes estima y ama.
Ser joven es contemplar una linda
puesta del sol, gozar del aire libre y de las noches estrelladas. No
entrometerse en la vida ajena, hacer silencios imposibles, permanecer al lado
de los niños, gustar de la lectura, tener odio a la guerra y a ser manipulado.
Ser joven es tener los ojos
humedecidos por la esperanza y adormecer los problemas en la certeza de que la
solución madrugará al día siguiente.
Ser joven es amar la simplicidad, el viento,
el perfume de las flores, el canto de los pájaros. Tener alergia a lo dramático, a lo solemne y
dudar de las palabras.
Ser joven es vibrar con un gol, jugar
en la lotería deportiva, emocionarse con filmes de ternura y simpatizar
secretamente con alguien que la gente ha visto sólo de paso.
Ser joven es sentirse un poco
embarazado ante los extraños, no perder el hábito de fastidiar, temblar ante un
examen y detestar a los gritones y rezongones.
Ser joven es continuar gustando de
echarse en la hierba, caminar en la lluvia, iniciar cursos de inglés y violín
sin terminarlos nunca.
Ser joven es no manifestar lo que
dicen y piensan de la gente, pero irritarse cuando distorsionan sus mejores
intenciones.
Ser joven es el deseo de parar el
reloj cuando el encuentro es feliz, cuando la compañía es agradable y la suerte
nos sonríe.
Ser joven es caminar firme a la luz de
alguna estrella distante.
Ser joven es avanzar al encuentro de
la muerte sin miedo de la sepultura y de lo que viene después.
Ser joven es permanecer descubriendo,
amando, sirviendo, sin hacer nunca distinción de personas.
Ser joven es mirar la vida de frente,
saludando el nuevo día como presente de Dios.
Ser joven es reavivar el entusiasmo y la sonrisa, la esperanza, la
alegría en cada amanecer.
Ser joven es creer un poco en la inmortalidad,
en la vida. Es querer la fiesta, el juego,
el baile, la luna, lo imposible.
Ser joven es pensar en la muerte de
vez en cuando y no saber nada y poder todo.
Ser joven es gustar de dormir y creer
en el cambio. Es cantar fuera de tono,
masticar de prisa, engullir despacio la palabra del abuelo.
Ser joven es envolver las cosas en el
celofán de no hacer mal. Es creer que no vale la pena, pero ay de la vida si no
fuera así.
Ser joven es mezclar todo ello con la
edad que se tenga: treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta o
diecinueve. Es abrir siempre la puerta
con emoción. Es abrazar esquinas,
mundos, luces, flores, libros, discos y la niña con un abrazo profundo,
abierto, inconmensurable, hecho de fiesta, sonrisas tímidas, todos prontos para
las despedidas de la vida, con una profunda y permanente voluntad de Ser.
ARTHUR DE TAVOLA.
(María Patricia para ALVARO José)
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27.
... Estaba en una carpeta rotulada Richard, sobre su escritorio; suponiendo
que era para mí, abrí la carpeta y leí:
Azul apacible y luminoso del alba
se tornó más intenso con el día
igual que la felicidad,
azul, más azul, Azulísimo,
blancas bocanadas de deleite,
júbilo desbordando.
Hasta que el atardecer
nos envolvió en un rosado tierno.
Y nos fundimos en un
apasionado adiós magenta
Alma Terrestre y Alma Cósmica
estallando de belleza
Cuando llegó la noche
UNA LUNA BEBE
reía de costado en la tiniebla
Yo reí también
Y pensé:
A medio andar el mundo
tu cielo
se colma de esta misma
risa dorada,
y tuve la esperanza de que tú,
Chispeantes Ojos Azules,
vieras y oyeras
Para que de algún modo los tres
quedáramos unidos en nuestro regocijo,
cada uno de nosotros en su propio
espacio:
JUNTOS POR SEPARADO,
DISTANCIA SIN SENTIDO
y Dormí,
en un mundo
colmado de sonrisas...
Leslie.
(Libro Puente al Infinito de Richard Bach)
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28. CANCION DE
El hombre es cosa vana, variable
y ondeante...
MONTAIGNE.
Hay días en que somos tan móviles, tan
móviles,
como las leves briznas al viento y al
azar.
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos
sonríe.
La vida es clara, undívaga y abierta
como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles,
tan fértiles,
como en abril el campo que tiembla de
pasión:
bajo el influjo próvido de
espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de
ilusión.
Y hay días en que somos tan plácidos,
tan plácidos...
¡Niñez en el crepúsculo! - ¡Lagunas de
zafir! -
que un verso, un trino, un monte, un
pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen
sonreír.
Y hay días en que somos tan sórdidos,
tan sórdidos,
como la entraña oscura de oscuro
pedernal:
la noche nos sorprende con sus
profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y
el Mal.
Y hay días en que somos tan lúbricos,
tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la
mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un
seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a
estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres,
tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto
del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor
del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.
Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás
volver...
Un día que discurren vientos
ineluctables,
¡Un día en que ya nadie nos puede retener!
PORFIRIO BARBA-JACOB
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29. DOS MIRADAS.
1. DESDE EL ANTEJARDIN.
¿Qué importancia tiene un antejardín? Para los que carecen aún de la cultura del
árbol, de la flor, tal vez no tenga ninguna.
Hoy he decidido darles una mirada a
los antejardines de mi barrio, todavía no atacados por las baldosas
vitrificadas ni por el cemento, y me he estirado en uno de ellos, de cara al
cielo, sobre la grama, no para mirar el vuelo invernal de una bandada de
golondrinas (huían de las nubes oscuras, intuí sus gritos desesperados), sino
para sentir el mundo desde otra perspectiva.
Desde un balcón unos vecinos me han visto;
en sus caras la sorpresa les ha dibujado arruguitas y la incredulidad les ha
fruncido el ceño:
“¡Miren: Ese hombre está loco!"
ha dicho uno.
"No. Está borracho"
replicó otro.
He escuchado sus voces mientras
entrecerraba los ojos para olfatear mejor el aroma de las francesinas, y han
cambiado ahora sus conceptos sobre mí:
"Creo que está padeciendo una
enajenación,
¿Será que ha aspirado algo extraño?"
Y lo único "Extraño" ha sido
ese perfumito de las flores blancas y violetas, de las cuales he tomado una
para mantenerla pegada a mi nariz, y entonces otro ha expresado:
"Ah, No.
Son las flores las que lo vuelven así.
Pobre hombre"
Pero no he hecho caso a tales
despropósitos, me he reído interiormente y luego he trotado hasta otro
antejardín, me he arrodillado junto a un corto para observarle de cerca sus
pigmentos.
Mientras acaricio las hojas, ha salido
el dueño de la casa, y me ha observado con una sonrisita tonta y las manos en
jarra:
"¿Qué hace usted ahí?"
No contesto de inmediato, sino que me
acuesto en la gramilla y torno a mirar el cielo, ahora sin golondrinas, y digo:
"Nada especial.
Sólo quiero mirar el mundo desde otro
lugar"
El hombre ha alzado los hombros, como
diciendo:
"Vaya. Qué tipo más raro"
y se ha entrado sin volver la cara.
Me he dirigido después a la vuelta de
la cuadra, donde hay unos antejardines muy bellos, sembrados unos de clavellinas,
otros de acacias y chafleras, pero me he sentado sobre uno, mejor dicho el
único, que está pelado, huérfano de maticas, sólo yerba, yerba fresca, y he
puesto las piernas como las de un meditador oriental, así, en posición de loto,
y cruzado los brazos, y es en tal instante cuando una señora que pasa me ha
mirado como si fuera yo un demonio, o un condenado al infierno, y se ha alejado
de prisa, sin mirar atrás, porque, a lo mejor, ha pensado que, de hacerlo,
podría quedar petrificada como la bíblica mujer de Lot.
He continuado así durante varios
minutos, hasta que han llegado unos pelados que, viéndome en tal actitud, me
han rodeado: Unos se han sentado a
observarme, otros imitan mi postura, y ríen.
Yo he cerrado los ojos y hago como si no hubiera nadie a mi alrededor.
"Vámonos de aquí"
Han dicho.
"Este es un hombre ridículo"
Cuando sus pasos se pierden a la
vuelta de la esquina, yo ya estoy de píe, caminando hacia los rosales de Doña
Gabriela, porque deseo pararme junto a ellos, arrancar una rosa, y adornar el
bolsillo de mi camisa, pero al llegar no he cogido "La flor del día"
(Así lo podría anunciar un poeta antiguo), sino una hoja, que me he llevado a
la boca.
"Huy, este man come hojas, parece
una vaca"
-le ha dicho un colegial a otro. Pero me he quedado tranquilo, viendo otros
antejardines, sintiendo aromas vegetales, acostándome en otros prados, la cara
el cielo, intentando descubrir entre las nubes otra bandada de fugaces
golondrinas o la faz asombrada de algún ángel, que, al verme, dirá como mis
vecinos:
"Ah, ese hombre está loco".
2. DESDE MI VENTANA.
Corro la cortina, no para ver cómo se
despereza el sol, ni para ver la mañana en el asfalto, ni la nueva flor de
sanjoaquín, todo lo cual pudiera ser parte de mi natural curiosidad. Tampoco para observar el aleteo de los pájaros
en el laurel ni el paso fresco de las colegialas.
Corro la cortina sólo para ver cómo mi
vecina, ataviada de una bata traslúcida, sale a barrer la calle.
REINALDO SPITALETTA
Periódico El Colombiano
Domingo Noviembre 6 de 1994
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30. DÉJAME IMAGINAR.
La niña iba creciendo en espíritu. Su
padre le traía siempre, al volver de sus viajes, algún regalo: muñecas, cuentos de hadas y de brujas...
Mira -le dijo la niña al padre- cuando
traigas algún regalo para mí, no me lo entregues sino después de algún tiempo.
Yo pensaré: es un libro de cuentos, y los cuentos son así: Erase un hada que
quería mucho a los niños... Érase una princesita muy buena... Así imaginaré
muchos cuentos, creyendo que esos son los que dice el libro que me traes.
Otras veces será una muñeca. Y yo
pensaré: Es una muñeca que sabe llorar... Es una muñeca... Y tendré muchos
cuentos y muñecas, muchos regalos. ¡Y estaré tan contenta!
Cuando me entregas el regalo, me pongo
triste. Ya no puedo imaginar. Ya no puedo pensar cómo serán los cuentos, ni
cómo será la muñeca...
-o-
Tenéis razón al decir que esta niña es
soñada. Oíd: Estaba el solitario tirado
a la sombra de su árbol, mirando las nubes.
Formó, de las nubes lejanas, una figura de niña, y luego, le dio su
propia alma.
¡La novia del solitario es su propia alma!
FERNANDO GONZALEZ.
32. ¡QUÉ TRISTEZA OIRSE SIEMPRE
UNO A SI MISMO!
Felicidad es la esperanza de lograr un
deseo, y tristeza el convencimiento de que un deseo es imposible. Pero como la
esperanza de lograr un deseo va siempre acompañada de la exasperación por
alcanzarlo pronto, y de la sospecha de que quizá nos engañemos y sea imposible,
de ahí que toda alegría vaya acompañada de un poco de tormento...
Y como jamás se pierde la esperanza,
como el hombre lleva siempre oculta en un rincón de su espíritu la creencia en
la casualidad, el convencimiento de que pueden soplar vientos favorables,
puesto que la trama de los vientos es tan misteriosa, de ahí que no haya una
tristeza absoluta, sin una mezcla de alegría...
Esta no se encuentra en la posesión,
porque al poseer una cosa, uno se llega a su altura, y lo que es igual pierde
el atractivo. La flecha del anhelo
se lanza entonces un poco más alto... Tampoco está en la ausencia de deseos,
porque ese estado es imposible: No desear es no necesitar, y donde hay vida hay
necesidad... El estado de ausencia de
deseos es un estado negativo.
Así, mientras vivas estarás en un
estado de movimiento, de exasperación, sintiéndote a tú mismo. Unas veces con los ojos brillantes porque la
ilusión se acerca y otras cabizbajo porque se fue lejos la estrella de tus
sueños...
¡Hasta que mueras y reposes! Pero fíjate que no sabemos si puede
alcanzarse la muerte. Llamamos muerte a
algo que no sabemos qué es. Sólo sabemos que, al morir, el hombre deja de
hablar y moverse.
¿Pero quién sabe si ese hombre que
ahora agoniza va a dejar de sentirse o seguirá viéndose a sí mismo en otra
especie de vida? ¡Quién sabe si es
imposible morir!
Esa es mi exclamación cuando estoy
cansado del bullicio de mis deseos. ¡Qué
tristeza oírse uno a sí mismo eternamente!
¡Qué tristeza no poder alejarse de su propia alma!
Para el pensador que ha vivido
buscándose a sí mismo, una de las grandes tristezas viene a ser el no poderse
perder de vista a sí mismo...
FERNANDO GONZALEZ.
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32. VOLVER A INVENTAR EL MUNDO.
La verdadera manera de aprender cualquier
cosa es volver a inventar el mundo. Sólo
quien reproduce con minucia el ciclo completo de los hechos y de los fenómenos
es sincero al decirse conocedor de los mismos.
¡Por eso la lentitud es la madre de cualquier sabiduría!
Dice Fernando Botero que cuando pinta
está reconstruyendo el mundo. Dice Borges que al enamorarse, todo hombre es
Adán y toda mujer es Eva.
Quien descifra un texto está
componiendo un idioma, de la misma manera que quien por fin domina la ejecución
de un instrumento es el mismísimo Bach.
Bailar es modelar en arcilla la armonía del prístino cuerpo humano. T cantar es adelantarse a la alabanza de los
pájaros.
Reedificando el mundo, encontramos la
parte de divinidad que nos corresponde y conquistamos la eternidad hacia atrás
que siempre hemos soñado. Somos dioses
de cada uno de nuestros aprendizajes, y modelos de todo el universo cada vez
que pronunciamos una verdad luchada.
"Convertirnos es sentir que
estamos inventando la religión a que nos estamos convirtiendo", escribió
en uno de sus pasmosos escolios Nicolás Gómez Dávila. Sólo quien se inventa la casa a la que
ingresa, toma posesión absoluta de sus fantasmas y resquicios.
Cada mañana se crea el mundo, gracias
a las arduas aplicaciones de los hombres. Y cada noche todo es tabula rasa para
la innúmera capacidad exploratoria de los hijos de la curiosidad.
El recorrido de los procesos de las
cosas es un desentrañamiento, y en la mayoría de los casos, el tiempo es la moneda con que hay que
pagar la audacia. Lo que no es hecho
con lentitud es barrido por el viento, por falta de raíces, por ausencia de
savia.
De ahí que sean más importantes los
caminos que las metas, paso a paso, ladrillo por ladrillo, célula por célula,
se va levantando la arquitectura de la vida. Y nadie puede coronar el techo en
el aire.
Para que el azúcar suba a la pulpa de
las naranjas es menester que el tallo esté a punto. No se pueden saltar etapas
ni urgir las necesidades del desenvolvimiento natural del tiempo.
Un invento bien inventado no es más
que un descubrimiento, de la misma manera que una palabra no es más que un
recuerdo. Pero tanto lo que se descubre como lo que se recuerda vienen con
reglas incorpóreas desde antiguo. Y esas reglas se imponen con la firmeza de la
almendra, por más envolturas que advengan.
Cada vez que alguien encuentra una
lógica o se deslumbra ante una revelación, se está repitiendo la transformación
del mono en hombre. Todos los días aparece en la tierra el eslabón perdido.
Cada hora está estallando un astro y brotando una galaxia.
Si todos los días todo es nuevo, es
porque nosotros lo hemos innovado.
ARTURO GUERRERO
Periódico El Colombiano
Abril 21 de 1995.
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33. Papito:
¿Dónde viven los ángeles?
Será la pregunta que alguna vez le
formule un niño a su padre y si este fuera mi caso yo le respondería:
Mi Amor, los ángeles deben vivir en
las nubes de algodón, en esas nubes que vemos de día como gigantes blancos y
eternos, esas nubes que se desaparecen sin darnos cuenta, aquellas que cubren
las montañas de los nevados, esas que vemos desde los aviones como pequeñas
cucharaditas de crema batida colocadas sobre el aire...
Pero cuando Dios se nos acerca y
permite que uno de ellos llegue hasta nosotros, entonces podría decirte que los
ángeles llegan de estudiar y le ayudan a su mamita en las tareas de la casa,
contribuyen de alguna forma para ajustar el dinero que hace falta, o van por
agua a una quebradita cercana para llevarla a su casa...
O les esculcan su libretica donde
guardan sus sentimientos más íntimos y los cuestionan...
O se enamoran y los sacan del colegio
sin terminar de estudiar, porque no entienden su amor, eterno, sencillo,
inmenso, inmaculado... y los envían a una isla para que se llenen de mar...
Ese ángel llegó a mi vida. Entonces
podría decir que los ángeles lloran cuando no saben qué decidir acerca de su
felicidad y como son ángeles, entonces se resuelven a que su felicidad es menos
importante que la felicidad de tres personas y se van con ellas... quizá para
siempre.
Sí, Mi Amor, yo podría decir por ella,
que los ángeles viven en una casita pequeña, en un segundo piso, con una reja
de hierro subiendo a las escalas, te diría, Mi Amor, que allí no hay muebles,
quizá porque le estorban a sus alas extendidas llenas de amor, esas alas con
que cobijan a los que tienen frío, como aquel niño que se acercaba para decirle
que la quería, aquel niño que sólo podría comprender que era rico estar con
ella, sin saber por qué, porque los niños cuando son felices no hacen
preguntas, sólo disfrutan de su felicidad.
Los ángeles, Mi Amor, se visten de
fiesta con sus ojos azules para recordarnos el infinito color del cielo y del
mar, entonces, cuando un ser humano afortunado logra verlos, se enamora de
ellos y pierde la razón.
Sí, Mi Amor, es una locura deliciosa,
una locura que nos regresa en el tiempo hasta la edad de los primeros
sentimientos de amor, de ese amor sin preguntas, de ese amor que sólo quiere
dar, como cuando yo le regalaba a mi ángel de los doce años una cajita de
metal, pequeña, donde antes habitaban unas pastillas para la garganta, unas
bolitas de cristal custodiadas por un pedacito de algodón lleno de perfume
robado a mi mamá...
El amor es lindo, querida hija, cuando
llega así no más, cuando se encuentra mirando un nombre desconocido, extraño,
misterioso, dulce, tierno...
¡¡¡ZULLY!!!
Ese es mi ángel, por ella he conocido
la ternura que venía buscando desde antes de nacer, por ella he sabido de nuevo
la alegría de ver a todos los animalitos vivos o la inmensa emoción de tener
dos caracolitos llenos con mis lágrimas...
Por ella sé disfrutar un chocolate muy
de vez en cuando, como si los guardase para que no se terminen nunca, por ella
me visto de perfume cada día y le pido a Dios que la conserve en esa isla donde
habita, llena de sol, de playa y de mar con otro ángel que vive en sus
entrañas, porque has de saber, adorada hija mía, que los ángeles tienen niños.
¿Te imaginas?
¿Alcanzas a
imaginarte su hermosura?
Por ella voy contigo a buscar
laminitas adhesivas que le expresen mi ternura, así como ella busca cositas
hermosas para decirme que tiene un alma llena de ternura...
Sí Mi Amor, ya conozco a los ángeles,
sé que es imposible dejar de amarlos, ellos nos acercan a Dios, ellos nos hacen
ver la vida con un color hermoso, ellos son capaces de hacernos pensar en los
momentos más difíciles de la vida que
SIEMPRE DEBEMOS SER MEJORES.
Entonces, con ese afán de perfección,
con esa búsqueda de Dios, la vida es linda y tiene un sentido.
Amor Mío, los ángeles no son hombres
ni mujeres, los ángeles
SON NIÑOS,
COMO TU.
Tu Papi quien Te Adora,
Alvaro José.
Febrero 26 de 1995.
(Para Olguita, Mi hija)
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34. Papito:
¿Cómo es el Cielo?
...el cielo, Adorada hija mía, es un
sitio tibio, pequeño, íntimo...
Allí no hay ni frío ni calor y uno
simplemente se siente bien, bueno, realmente no se da cuenta siquiera de que
uno existe, todo es
¡Sentimiento!
¡Sensaciones ...!
Allí no te falta nada y quizá podríamos
definirlo como felicidad.
Se siente uno como parte y todo, es
convertirse en un instante en la eternidad del universo.
Todos los sentidos encuentran allí su
plenitud y para mí, Adorado Tesoro de mi existencia, podría decirte que:
El cielo debe ser así:
...un aroma suave de flores, un
hermoso aroma de mujer y allí estaría entonces feliz nuestro sentido del
olfato.
...una agradable tibieza mientras toda
tu piel parece sumergida en agua tibia, que digo agua:
¡Nubes de plumas!
entonces, el sentido del tacto flota
entre ellas y parece que acariciaras unos senos de mujer...
La luz es suave, difusa, es la
penumbra. Ese punto justo cuando se insinúa apenas el amanecer ó cuando la
noche empieza a nacer; alí, entre tonos
suaves de violetas, rosados y naranjas, el sentido de la vista se duerme y cree
estar contemplando al mismo tiempo la eternidad que sólo cabe en un par de
pupilas de mujer...
¡Ah!
Y la música... piano; violín,
cascadas de agua, canto de pajaritos, cuerdas de guitarra y el sonido de una leve
brisa que parece traer toda la armonía de los astros, las montañas y el
desierto... El oído también encuentra en el cielo, su plenitud total.
...te acaricias tus labios con la
lengua y sientes un sabor extraño, ni dulce ni salado, en su punto justo, tan
perfecto como la más perfecta de las frutas y te duermes...
El alma entonces ya no sabe distinguir
entre conciencia e inconsciencia y no sabes si vives un sueño o sueñas una
vida.
¡TODO ES ETERNO!
¡TODO ES UN INSTANTE!
¡TODO ES SIMULTANEO!
Y lloras.
Sí, no te
asustes, Amor Mío:
¡LLORAS!
Porque no es
posible que tu alma encuentre ningún otro idioma diferente.
El cielo, Adorada
Hija Mía
¡ES AMOR!
Que Dios te bendiga
y bendiga a todas
aquellas almas
que me hacen sentir
este estado de
¡ABSOLUTA FELICIDAD!
(El Cielo)
Tu Papi que Te Adora.
Alvaro José.
Octubre 13 de 1995
(Para Olguita, mi Hija)
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35. ¡¡¡NO QUIERO SER HUMANO!!!
Hola, Mi Amor
¡¡¡NO QUIERO SER HUMANO!!!
Quisiera ser un
ángel
o un dios,
o un espíritu,
para no necesitarte.
Quisiera que mi
amor por tú
fuera tan sólo
amor
y no deseara nada
para mí,
pero, ¿qué hago?
Sí, Mi Amor
¿Qué hago con
todo esto
que me consume y
me devora?
¿Qué hago amor
mío
si quiero verte,
tocarte,
besarte,
y estar contigo?
¡Ay Amor!
¡Qué duro es amar!
¡Y cómo duele!
Yo quisiera no
depender de tí
y sólo desear tu
felicidad
por eso, Mi Amor
no me gusta mi
humanidad.
Yo no quisiera
tener este vicio
de buscarte al
otro lado de mí
y soñar que eres
lo mejor que soy
Yo quisiera
buscar la forma
de crear la magia
que te haga
mirarme a los ojos
y decirme que me
amas
pero no puedo.
Yo quisiera que
me necesites
tanto como yo te
necesito,
pero no sé cómo
lograrlo.
Dime por favor:
¿Qué hago?
Zully, Mi Reina
perdóname por
sentir deseos
perdóname por no
saber amarte
sin quererte ver
de nuevo,
perdóname por
querer algo para mí.
Sé que es mi amor
el que siento
y no entiendo por
qué callas
cuando te
confieso a gritos
que TE QUIERO.
Perdóname por
soñar contigo
y abrazarte cada
noche
y cada amanecer...
Perdóname por
querer convertirme en tí
y mirarme desde
allá.
Perdóname por
todo
lo que no puedo
controlar.
Zully: ¿Deberé
dejarte?
¿Deberé olvidarme
de que existes
y convertirte de
un ángel
a un sueño
imposible...?
¡Ay Amor!
Cómo se me
alborota a veces
esta soledad.
Tu Corazón
QUIEN TE AMA
Alvaro José
Enero 20 de 1997
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36. ME DA MIEDO DEL TIEMPO
Me da miedo del
tiempo
que me surca la
cara
con su rayo
indeleble
me da miedo del
tiempo
que me marca la
frente
Me da miedo del
tiempo
que te llama
muchacha
y te aleja de mí
Me da miedo del
tiempo
que te regaló un
marido
sin dejar
conocerme
Me da miedo del
tiempo
que me llama: !Loco!
cuando grito
quererte.
Me da miedo del
tiempo
que me roba la
vida
y me acerca a la
muerte
Me da miedo del
tiempo
que me cansa los
pasos
y me deja los
brazos abiertos
Me da miedo del
tiempo
que se lleva tus
ojos de azul imposible
Me da miedo del
tiempo
que corre
inclemente.
y me habita esta
música
que sólo en
palabras te regala mi mente
y sé que te quiero,
te deseo y te amo
y me muero del
miedo
de llegar a
perderte.
Y le pido a Dios
que al llamarte
te encuentre
y si te encuentro
bautizo a ese
instante
mi día de suerte
Amor mío
ya no sé ni cómo
decirte
si mi reina o mi
vida,
mi corazón o mi
muerte
sólo sé que
quisiera
llegar a tu isla
y dejar de
existir
para ser tuyo
por siempre
Alvaro José
(Para Zully)
Enero 25 de 1997
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37. ITACA.
(1911)
Cuando emprendas
tu viaje a Itaca
pide que el
camino sea largo,
lleno de
aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los
lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico
Poseidón,
seres tales jamás
hallarás en tu camino,
si tu pensar es
elevado, si selecta
es la emoción que
toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los
lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón
encontrarás,
si no los llevas
dentro de tu alma,
si no los yergue
tu alma ante tí.
Pide que el
camino sea largo.
Que sean muchas
las mañanas de verano
en que
llegues - ¡Con qué placer y alegría! -
a puertos antes
nunca vistos
Detente en los
emporios de Fenicia
y hasta con
hermosas mercancías,
nácar y coral,
ámbar y ébano
y toda suerte de
perfumes voluptuosos,
cuantos más
abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas
ciudades egipcias
a aprender, a
aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca
en tu pensamiento.
Tu llegada allí
es tu destino.
Mas no apresures
nunca el viaje.
Mejor que dure
muchos años
y atracar, viejo
ya, en la isla,
enriquecido de
cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a
que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó
tan hermoso viaje.
Sin ella no
habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya
nada que darte.
Aunque la halles
pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como
te has vuelto,
con tanta
experiencia,
entenderás ya qué
significan las Atacas.
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38. ELOGIO DEL
VIVIR
Ama tu oficio,
tu vocación,
tu estrella,
aquello para lo que sirves,
aquello en que realmente,
eres uno entre los hombres,
esfuérzate en tu quehacer
como si de cada detalle que piensas,
de cada palabra que dices,
de cada pieza que colocas,
de cada martillazo que das,
dependiese la salvación de la
humanidad.
Porque depende, créeme.
Si olvidándote de ti mismo
haces todo lo que puedes en tu
trabajo,
haces más que el emperador que rige
automáticamente sus estados;
haces más que el que inventa teorías
universales
sólo para satisfacer su vanidad,
haces más que el político, que el
agitador,
que el que gobierna.
Puedes desdeñar todo esto
y el arreglo del mundo.
El mundo se arreglaría bien el solo,
sólo con que cada uno
cumpliera su deber con amor,
en su casa.
JOAN MARAGALL
Recuerdos de Ignacio Escobar Mejía
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39. NAVEGANDO, AL
CONTRARIO
Debajo de la
fotografía su nombre:
JUAN GONZALO
MORENO BOTERO.
Adentro; en papel
Kimberly color marfil:
Impreso en
Medellín
Octubre 20 de
1996
En la página
siguiente la dedicatoria:
No escribo para tI
ni para mí.
Escribo,
para apaciguar
este silencio.
---
*
Soy uno más de
esos que por millones,
se arrastran sobre la superficie de la
tierra, buscando la forma de huir de la
noche, de la que sólo espero, una
variante inesperada de tedio o de
horror. Del horror de vivir en lo
sucesivo como una babosa, aferrado
siempre a las húmedas desgarraduras
del destino, que sólo me hacen saber
que estoy vivo.
Una sensación me aborda.
Un ser, o cualquier cosa se me encarnó,
tomó la forma de mi cuerpo, se parece
más a uno de esos dioses que no se
nombran creyendo que de ese modo los
dejamos atrás y al que solo exorcizamos
ahogándolo en el éxtasis de la locura, e
ir preparando otro monstruo para ser
reencarnado en mujer.
---
Decisión.
Me alejo de aquí,
porque esta ciudad
me lleva paso a paso
a confinarme
en sus calles repetidas,
en sus muros enrejados.
Me voy a otra
tierra.
Allí,
no hay tierra nueva
sólo hay tierra,
laguna,
quebrada y mar.
Allí,
no hay rincones
ni refugios,
no hay tristezas
ni alegrías
De pronto allí,
el nudo que apriete sea el mismo,
pero seré yo el que apriete
hasta morir,
si quiero.
---
*
Voy en camino
hacia la orilla de la nada.
En este cuarto oscuro en el que habito,
no hay ningún ruido, ninguna señal,
sólo la resonancia del silencio,
rozando el silencio y esta oscuridad de
adentro y de afuera, espiándome sin
vernos.
Todo lo he
engullido.
Soy aquello, que de mí ven los otros.
Nunca nadie pudo
pensarme
enfrentando este silencio.
Cada vez preciso
menos expresarme,
yo apenas intento reproducir y sólo con
las manos.
Por ahora, el único placer tímido que
tengo, es el de constatar que perdí el
miedo, a la pobreza de las cosas dichas,
a las olas enormes, que traen en el lomo
la desesperanza.
A coparme de silencio, hasta los bordes
y a olvidarme de tu boca, de tus ojos.
Y a ese montón de
voces oscuras, que
en lo profundo gimen.
---
Tormenta.
El horror llegó
en forma,
de niebla impenetrable.
El aire penetra
por los huesos
poco a poco y me consume.
Pero seguiré
aquí,
condenado o refugiado,
no sé.
Sólo esperaré
a que esta noche otra vez,
los ángeles rebeldes
cabalguen en los luceros
que quisieron ser mar,
en vez de cielo.
---
Confuso,
callado,
mezclando todos los limbos,
todas las cosas,
existiendo.
No puedo abarcar
la distancia
ni la armonía, entre la noche
y el tiempo.
Vago de un punto
a otro.
Alucinado,
converso contigo,
conmigo,
con nuestros demonios.
Ellos a menudo
con voz fatal y fría
cantan y hacen huír los maleficios.
Nada hay de
precipitado,
ni de alegre,
ni de forma alguna.
Sueño
sobrellevando
mis vestigios morales,
no sé si seguir corriendo
o enfrentarlos,
como me enfrento yo,
ahora.
---
*
Su mirada se
había olvidado de
recordar y tenía un gran claro de vida
en el alma, tenía enredaderas invisibles.
Su silencio,
era la caida de la tarde.
Su andar,
un ondular indefinible.
Pero sus labios
estaban tranquilos
como el perfil de los montes
que se dibujan en su cuerpo,
que me provocan recorrer
que me produce indefinidas veces
el deseo de su piel,
sólo de su piel.
---
*
El verdadero
contacto entre los dos,
sólo se establece con la presencia muda,
en el intercambio misterioso
y sin palabras que tenemos,
al saber del otro solamente
que existe en nuestra mente.
En la angustiosa
necesidad de oir su
voz.
Para imaginarte
en algo tan simple
como reír, se va la noche y al lograrlo,
me río contigo, y puedo hacer otra cosa
tan simple como esa,
dormir.
- - -
*
Hay un ruido
arterial
en mi cerebro.
Soy un animal erecto
que mira al horizonte,
gozando de todos mis instintos
pensando, todos mis pecados
y recordando mis arrepentimientos.
Soy un solitario
que renuncio
a honores fáciles,
que vivo en pobreza,
y ando buscando
algo que perdí,
y no sé qué será.
Soy un animal en
celo
y no me avergüenzo
de tener pies,
manos,
pene,
tronco y cabeza.
Penetro en mis recuerdos
y comprendo la razón
de mis acciones,
hasta siento a veces
la necesidad de entregarme.
Estoy buscando
palabras,
dudando en continuar,
rumiando pensamientos
y todos, sin dejar uno solo
al azar, me llevan a tí.
Hoy me he convertido
en espectador de mí mismo.
Está toda mi alma en los labios,
y el fuego en mis manos,
que buscan tu cuerpo,
mientras te olvido.
---
*
Tocar tu cuerpo.
e ir tembloroso, moldeándolo
como si no existiera
como si saliera de mi mano,
de mi deseo.
Me siento
como un alfarero corrupto
y me aprovecho, para construírlo
a la talla de mi cuerpo,
repitiendo indefinidas veces
la redondez de tus senos,
tus caderas,
la amplitud de tus piernas,
y mientras lo recorro
dejo en él una gota de sudor,
de saliva,
de lágrimas,
de semen.
Y así,
llegar entre tus piernas
al límite de la muerte.
Convertir cada jadeo en un grito
que renueve la sensación
de estar sobre tí.
---
*
Que se de cuenta
que la miro.
Que ando retardando el encuentro,
o evitándolo.
Que de girar la
vida,
alrededor de un solo punto,
y tras la ausencia de girar,
alrededor de un solo nombre,
se instaló en forma privada.
---
Soledad.
Quisiera hablar
de tí
pero ya los pájaros
se han dormido
Las fogatas,
hacen señales,
para las estrellas.
La brisa,
susurra canciones
para las sirenas,
y esta luna loca
por entre las palmeras,
coquetea.
Quisiera hablar
de tí,
pero cómo,
si todo a mi alrededor,
te nombra.
---
*
Entre cada ola
y cada luna llena,
se ve por ahí,
un errante o un errado.
Aún no se sabe.
Es uno de esos,
que se sientan a esperar
que salgan las estrellas,
a que el viento se lleve
los castillos de
arena.
Dicen,
que de cuando en cuando
le canta a las sirenas,
que de una casa construida
entre palmeras,
salen sonidos y no se sabe,
si es su alma la que suena
Que de la nada
hace el tiempo
pero es el tiempo su condena.
Dicen,
que sólo espera,
a que alguien se acerque
a esta playa
a recoger en un abrazo
sus solitarios huesos
que el destino afila,
antes que termine
su condena.
---
*
Es tarde ya.
Las nubes parecen
pedazos de cielo gris,
caídos sobre la tierra.
Hay una clase
particular
de silencio,
que no he encontrado más que aquí.
Sólo oigo,
el sonido de la bruma,
que me llena de
un silencio
que es cada vez mayor
El corazón late demasiado aprisa,
el latir de las
arterias me insinúa,
que ha llegado la hora
de pensarte a
gritos.
Se le ha dado además,
por ser eterna.
---
Ola
Gritos de
tempestad
brisa ligera
cabalgadura de espumas
copuladora de playas.
Ladrona
de castillos encantados
con príncipes azules,
corazones flechados
y poemas.
Destructora de
sueños
que dormitan en la arena.
Saladora de
labios
pezones y caderas.
Esmeraldadora de
vientres
que jadean
vienes así no más,
te paseas
y poniendo de testigo
a las estrellas,
te apeas de nuevo
en la marea.
---
*
El olor de la
lluvia
entra por las ventanas,
un bosque de palmeras
bajo la bruma,
una música que las viejas señoras
llaman de
espíritus,
un silencio.
Es terrible que
el silencio
pueda llegar a ser culpable,
cuando se instala dentro de uno,
es muy difícil hacerlo salir.
He encontrado en
los sueños
el punto de partida para una tentación.
Los sueños parecen podrirse
dentro de mí
Escogí,
me condené a una absoluta soledad
de los sentidos y del corazón
En realidad
sólo he reducido mi alma
a una melodía,
única y monótona.
He hecho de mi vida un silencio
donde los sonidos
se esparcen en el tiempo,
como las formas
en el espacio.
Hay como un goce
en saber que soy pobre,
que estoy solo,
y que nadie piensa en mí.
Me simplifica la
vida.
---
*
Mar de rocío,
de bolas de
fuego.
de piratas perdidos
tras sirenas gemelas,
de sueños encallados
en su eterno filo.
Recuerda que el sol no se esconde
por el mismo roto,
que los peces alados
navegan al contrario,
que las cometas,
se estrellan contra el viento,
maldito viento.
Que las nubes pasan
con mayor prontitud
y que entre ellas
la luna coquetea.
A uno lo salva
el mar
o la luna,
o el silencio.
Pero
los sueños
los hunde el sol
en el océano.
Los deseos,
vueltos cenizas
se los lleva el viento.
Y los recuerdos,
se disipan en el tiempo.
Y yo,
Un soñador sin
escrúpulos
ya me cansé de olvidarte.
---
*
Etérea,
volátil,
y la furiosa brisa
corriendo a través de tí,
y tus pezones,
danzando al ritmo de tus caderas
anchas y jugosas,
tras esa ropa que se adhiere a tí,
y parece viva.
Y tu pelo,
enredándome
atrapándome
lacerándome
Y yo,
deseándote
recorriéndote
con mis ojos vagabundos.
Y tu,
jugando.
Y el mar,
empujando con locura
contra la tierra.
Y yo,
mirando el collar
que detiene el camino
hacia tus senos,
Y tu cuerpo,
sabiendo que eres hembra,
Y el sol,
dibujándote los límites,
Y yo,
te veo desnuda.
Ven,
camina sin miedo
hasta la cama,
que no hay mejor manto
para tu desnudez,
que yo desnudo.
---
*
Tu inasible
ligereza,
intensamente impregnada
de dulzura,
que me complace y me abandona,
que no puedo seguir,
y que impaciente
me acorrala en lugares comunes
del deseo.
Tú,
fortín de mis caricias,
de delirios místicos,
de completo abandono,
de furioso placer,
del inesperado reposo
de tus manos.
Una súplica se
instala
en mi cuerpo,
y vuelvo y respiro
y me hundo en tu cuerpo
y mi cuerpo te acoge y asimila
Y el tuyo,
con sus manos
me desgarra,
y después, henos aquí,
henchidos por una comunión
callada de los cuerpos.
Y en el sosiego
cuento tus pecas,
toco las puntas de tus senos
y ansío tu regreso.
Amo esta soledad
que me regalas,
y permanezco ante tí
como tú ante mí.
Libre
sin razones,
ni pretextos.
---
*
Navegante sin mar
y sin bitácora
con barcos de papel
en mar de sábanas,
con nubes de algodón
y sirenas dibujadas
en la proa y la popa
de la cama.
Te haces a la mar
buscando la batalla,
pero encallas otra vez
bajo la almohada.
---
Destino.
Casi siempre
por las tardes y las noches,
me siento ahí,
en el sillón,
a ver los cocuyos
que danzan en la noche,
a buscar recuerdos.
De mí,
lo único que veo,
son unos ojos negros y llorosos
de llorar por eso, lo que veo.
De mí,
lo único que espero,
es que una tarde
en el sillón en que me siento,
sólo produzca
un montón de olores fétidos
que le diga a la gente,
que he muerto.